"Soy
una falsa moneda"
Había un viejo sufi que se ganaba la vida
vendiendo toda clase de baratijas. Parecía como si aquel hombre no tuviera
entendimiento, porque la gente la pegaba muchas veces con monedas falsas que él
aceptaba sin ninguna protesta, y otras veces afirmaban haberle pagado, cuando en
realidad no lo habían hecho, y él aceptaba su palabra.
Cuando le llegó la hora de morir, alzó
sus ojos al cielo y dijo: "¡Oh, Alá! He aceptado de la gente muchas
moneda falsas, pero ni una vez he juzgado a ninguna de esas personas en mi corazón,
sino que daba por supuesto que no sabían lo que hacían. Yo también soy una
falsa moneda. No me juzgues, por favor."
Y se oyó una voz que decía: "¿Cómo
es posible juzgar a alguien que no ha juzgado a los demás?"
Muchos pueden actuar amorosamente.
Pero es rara la persona que piensa
amorosamente
No comments:
Post a Comment