La paz interior no solo es posible, sino que es un derecho. Sin
embargo, la sociedad perece estar organizada de tal manera que muy pocos
privilegiados pueden llegar a alcanzarla. Es cada vez más común
encontrarse con casos de ansiedad, stress, angustia, depresión, crisis
de pánico y otros estados que siguen aumentando día tras día, alejando a
la humanidad en general de su estado de paz interior que le corresponde
por derecho divino.
Esta situación nos puede hacer pensar. Es
evidente que algo estamos haciendo o dejando de hacer para impedir que
la paz interior de las personas comience a visualizarse en alza en las
estadísticas locales, nacionales y mundiales. Es necesario pensar,
meditar, analizar y cambiar lo que estamos creando. Si no lo hacemos
nosotros, ¿quién lo hará?
Estamos tan habituados a correr y correr
que no tenemos el tiempo para descansar y mirar lo que estamos
haciendo. Pensamos que es natural sentirse estresados o angustiados,
sentimos que la vida es así. Creemos que si bajamos la guardia, ella nos
alcanzará y nos aplastará. Entonces nos levantamos cada día para seguir
en las carreras sin hacer el espacio de silencio necesario para
resolver y descansar. Muchas son las personas que a avanzada edad se
sienten vacías, con el sentimiento de que nunca han hecho nada
importante y que lejos de haber disfrutado de su vida, la han dejado
rodar según lo que se les dijo que hicieran....
Nuestra paz interior es real, es posible y es alcanzable.
Patricia González
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