Muchas veces hemos reconocido la necesidad de hacer un cambio en
nuestra vida. Hay algunas situaciones de cambio que podemos abordarlas
con cierta soltura, llevándolas a cabo sin problemas y casi sin darnos
cuenta, como cuando advertimos que es necesario cambiar un par de
zapatos. Sin embargo, hay otras ocasiones en que el anhelo por el cambio
se mantiene a la espera, muchas veces, una larga espera que nos ahoga
por dentro. Este anhelo postergado nos angustia porque no nos sentimos
preparados para dar el salto a lo nuevo y entonces, el inmenso deseo del
cambio se transforma en un largo y doloroso parto.
Cuando
dilatamos un cambio, podemos reconocer que justamente no nos sentimos
capaces para hacerlo. Esto no significa que no estemos habilitados para
hacerlo. Siempre estamos habilitados.
El miedo a los
cambios tiene raíces muy fuertes basadas en experiencias de niñez y
también en experiencias de vidas pasadas. Miles de veces las cosas no
funcionaron tan bien y miles de veces obtuvimos lo que llamamos malos
resultados y miles de veces también alguien se encargó de decirnos que
lo que hicimos no estuvo bien. Sin embargo, el deseo del cambio sigue
dentro y sigue quemando.
Cuando ahogamos el deseo de
cambio nos ahogamos a nosotros mismos, sin ninguna excepción, morimos un
poco. De un momento a otro vemos que la vida se nos ha ido y que no
hemos tomado acción por el cambio y que hemos perdido mucho tiempo. Esto
lo experimentamos como un corto circuito dentro de nosotros.
Si
quedarnos detenidos nos hace morir y si el cambio nos da miedo, ¿qué
crees que es mejor? La evolución es solo cambio, la existencia no es
otra cosa que cambio. Tú puedes cambiar, aun sabiendo que el cambio
puede no tener los resultados que deseas. El miedo que se siente es
mejor que escoger morir un poco. Al aceptar el cambio, aceptas la vida y
mientras mas cambios mas vida tendrás. Somos creadores y no existe el
mal cambio, solo existe la experiencia. El cambio puede llevarnos a una
situación no deseada, pero ese no es problema de la naturaleza, ese es
otro tema, que deja en evidencia que aun no dominas el arte de manejar
tu varita mágica.
No comments:
Post a Comment